Hay recuerdos que no aparecen en las fotografías, pero que siguen viviendo en la memoria de quienes crecimos en Querétaro.
Uno de ellos llega cada año con la visita de Nuestra Señora del Pueblito durante las tradicionales Rogativas por el Buen Temporal. Y aunque para muchos es una celebración de fe, para nosotros también es una oportunidad para recordar un Querétaro que vivía más conectado con la tierra, con las estaciones y con esas pequeñas cosas que hoy parecen tan lejanas.
Seguramente más de uno recordará a sus abuelos mirando al cielo y diciendo que la lluvia ya venía en camino. Recordará el olor a tierra mojada entrando por la ventana, el sonido de las primeras gotas golpeando los techos y esa sensación de alegría que aparecía cuando, después de semanas de calor, por fin comenzaba a llover.
Y qué bonito era ser niño en esos días. Salir corriendo a brincar en los charcos mientras mamá regañaba desde la puerta. Ver cómo las calles se convertían en pequeñas corrientes de agua donde navegaban nuestros barcos de papel. Competir con los amigos para ver cuál llegaba más lejos y terminar empapados, felices y sin preocuparnos por nada más.
También vienen a la memoria esas tardes en casa de los abuelos. El aroma del café recién hecho entre sus manos, el pan sobre la mesa, las historias repetidas una y otra vez y esa tranquilidad que parecía envolverlo todo mientras afuera caía la lluvia.
Lo más bonito de esta tradición es que nos devuelve, aunque sea por un momento, a esos días donde la vida parecía más sencilla. Hoy Querétaro ha crecido, sus calles son distintas y su ritmo es mucho más acelerado. Sin embargo, hay costumbres que siguen recordándonos quiénes somos y de dónde venimos. No importa la edad que tengamos. Hay algo profundamente humano en desear que lleguen buenos tiempos, y que las familias sigan reuniéndose para compartir historias.
Porque al final, más allá de cualquier creencia, esta tradición habla de algo que todos entendemos: la esperanza. Porque algunas tradiciones no viven en los libros de historia; viven en el corazón.
Con cariño,
Pepe y Mari por Querétaro.
Insta: @pepeymariporqueretaro


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